Emisión y renovación de licencias de conducir en formato digital para los 27 estados de México que todavía obligan a hacer fila. Desde el celular, en minutos, con el respaldo del acuerdo federal que ya la reconoce.
Contamos el proyecto como lo vive quien lo necesita: un conductor real, un obstáculo real, y una salida concreta. Así diseñamos cada decisión del producto, no al revés.
Vive en Chihuahua, Veracruz o cualquiera de los 27 estados donde renovar significa pedir el día en el trabajo, hacer fila desde temprano y volver dos veces si falta un papel. No quiere un trámite: quiere seguir manejando sin miedo a una multa.
En 27 de 32 entidades, la licencia digital simplemente no existe: cada renovación cuesta entre 2 y 4 horas y de $80 a $200 pesos en transporte, y aun así solo 18.4% de la población objetivo tiene licencia vigente.
Seis documentos, una cita, y a veces una segunda visita si algo no encuadra. El modelo digital no elimina la identidad ni el examen — elimina la ventanilla.
No llegamos con una app más: llegamos con el marco legal ya resuelto. El Acuerdo del Consejo Nacional de Seguridad Pública de octubre de 2022 reconoce la licencia digital en todo el país — nuestro trabajo es hacerla operar en los estados que aún no la tienen.
Una licencia vigente en minutos, verificable desde cualquier punto del país, sin pedir permiso en el trabajo ni hacer una sola fila.
Manejar con la licencia vencida, pagar una multa por no traerla, o perder medio día en un módulo que además puede rechazarle un documento.
Llevar la licencia de conducir digital a los 84.7 millones de personas en edad de conducir en los 27 estados que hoy dependen de trámites presenciales, para que renovarla tome minutos desde el celular y no medio día en la ventanilla.
Que la licencia digital deje de ser un privilegio de cinco estados y se vuelva la forma normal de tramitarla en todo México, con la misma confianza que hoy se deposita en un módulo físico.
Cuatro metas concretas, en el orden en que se vuelven posibles unas a otras.
Operar un convenio piloto y confirmar el flujo de verificación + pago de principio a fin.
Firmar convenios de exclusividad de 2–3 años antes de que el gobierno estatal construya su propio sistema.
Alcanzar el escenario medio de adopción proyectado para el mercado direccionable.
Mantener la suplantación por debajo del 0.1% mediante verificación biométrica cruzada con REPUVE.